La historia de Anna Domodiedova de Lysychansk
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Anna no esperaba la guerra en absoluto. Según ella en la ciudad todo estaba tranquilo y en paz, cada uno vivía su propia vida. Anna tenía un apartamento en el cual se encontraba haciendo reparaciones, además había dado a luz a un niño.
El primer día de la guerra a gran escala, Anna oyó un extraño sonido. Después, a eso de las siete de la mañana, comenzaron a oírse silbidos. La mujer alcanzó a ver algo parecido a rayas rojas en el cielo.
En el barrio vecino al de Anna, los rusos habían bombardeado un edificio de nueve pisos. Habían dado justo en el medio. En la noche se escucharon otra vez explosiones allí. Allí no se encontraban ninguna instalación ni base militar. Nada en absoluto. Pero los aviones hacían vuelos de incursión todos los días, por las mañanas sobre ese barrio.
En el décimo día de la guerra, prácticamente no quedaba "un lugar vivo" en la ciudad. Las tiendas se cerraron, el suministro de agua se interrumpió, no había electricidad ni comunicaciones. La gente sacaba agua de los pozos. Anna, por ejemplo, andaba con un niño pequeño. No tiene marido ya que la pareja se había separado.
Más tarde, comenzaron bombardeos tan intensos que las manijas salían volando de las ventanas de plástico del departamento de Anna. Un día un proyectil cayó en un edificio multiviviendas vecino. Como resultado del impacto en el edificio, se formó un enorme agujero en él. Fue entonces que la mujer decidió irse.

"En realidad, todo esto es terrible. La frontera rusa se encuentra cerca, todo el mundo vivía en paz y armonía. ¿Por qué razón comenzó esta guerra? ¿Por qué Rusia nos agredió de tal manera, cuando nadie lo esperaba? Casi nada queda de nuestra ciudad", dice Anna.
En Lysychansk, el ejército ruso bombardeó edificios residenciales, escuelas y tiendas. Anna vio las consecuencias de tales bombardeos con sus propios ojos: "Los cadáveres yacían cerca de las viviendas en las calles, y los vecinos los cubrieron con mantas y con otras cosas. Todo alrededor estaba destruido. La parada de autobuses se encontraba aplastada como una lata de conservas. Imagínense la fuerza del impacto que las losas de concreto salieron volando hacia la calle de al lado, y las metrallas azotaron las viviendas y rompieron las ventanas".

Cuando Anna y su hija ya se habían marchado de Lysychansk, los rusos atacaron el centro comercial "Donbas". Allí hubo un gran incendio. El mercado central ardió durante dos días. Edificios residenciales y dos escuelas se encuentran cerca del mercado. Ellos también fueron afectados por esta explosión.
Un conocido de Anna tiene un pariente que vive en Rusia. Los rusos no creen que sus soldados estén disparando contra los ucranianos. Dicen que lo que ocurre es la llamada "liberación".
A Anna le gustaría dirigirse a los soldados rusos: "¡Ustedes también tienen hijos! Niños o adultos que fueron a la guerra. Detengan esta brutalidad. Todos somos personas. Miren a mi hija, miren a sus hijos. ¿Será posible que cuando disparan no piensen en sus propios hijos? ¡Por nada en el mundo dispararían a sus hijos! ¿Por qué entonces le disparan a los nuestros, por qué nos disparan a nosotros, por qué nos bombardean? No les hemos hecho nada malo".
El material fue creado sobre la base de testimonios recopilados por documentalistas del Grupo de Protección de Derechos Humanos de Kharkiv.
These pictures are created by artificial intelligence. They are NOT real. They are illustrations of the stories we tell. Most of these stories could not have been fixed by the camera. At the same time, there is documentary work by hundreds of Ukrainian and international photographers who produce real, and so much painful, documentation of this war. Check photographs by Oleksandr Glyadelov, Maksym Dondiuk, Mstyslav Chernov and Yevhen Malolietka, Andriy Dubchak, Yulia Kochetova, and many others.