La historia de Mykola Kostenko del pueblo de Moschun de la región de Kiev
AUTOR :
Mykola comprendió que Rusia podría comenzar una guerra a gran escala. Estuvo pensando sobre esa posibilidad desde el año 2014, cuando las tropas rusas invadieron Donbás y ocuparon Crimea.
Cuando Mykola se despertó el 24 de febrero de 2022, no entendió de inmediato que la guerra había comenzado. Se dio cuenta de eso cuando los helicópteros ya sobrevolaban su pueblo. Las mujeres y los niños estaban parados en la calle mirando de dónde venía la ofensiva del ejército ruso. Mykola pidió a los vecinos del pueblo que salieran de la calle y se escondieran. Los helicópteros volaron sobre el pueblo en dirección a Gostomel, bombardearon la ciudad y querían, además, hacer un desembarco de tropas.
Mientras tanto, Mykola comenzó a hacer una maleta de emergencia, puso en orden todos sus documentos. Junto con los miembros de su familia llevaron camas al sótano. Allí se escondieron la esposa, hija, yerno y nietos de Mykola. Cuando el bombardeo amainó, salieron de ahí. El propio Mykola fue el único que no bajó a esconderse al sótano.
Según las palabras de Mykola, los rusos bombardearon Moschun con mucha frecuencia. Especialmente en los últimos días de la ocupación. Los drones (aviones no tripulados) sobrevolaban el cielo tanto de día como de noche. La esposa, hija y nietos de Mykola fueron evacuados del pueblo, mientras que él y su yerno se quedaron. Los jóvenes del pueblo ayudaron a la brigada 72, transportaron equipos de combate, volaron puentes. Mykola preparó café y té para los defensores ucranianos.
Del 4 al 10 de marzo comenzaron intensos bombardeos en la parte del pueblo donde se encontraba la casa de Mykola. Primero, un proyectil enemigo cayó en un taller cercano a su casa. Luego dió en su casa, en la casa del hermano de Mykola y en la casa de otro vecino. Todo se incendió instantáneamente y comenzó a arder con mucha intensidad.
Afortunadamente, Mykola no estaba en casa en ese momento. Cuando llegó y vio todo eso, sintió desesperación e ira. Mykola tenía una casa de dos pisos con un cuarto de baño, una caldera, un refrigerador, un congelador, cuatro televisores, un ordenador y un ordenador portátil. A la hija de Mykola le gusta hornear, por lo que había muchos electrodomésticos de cocina en casa. Muchas herramientas se quemaron en el taller de Mykola. Del taller sólo quedaron paredes.

Uno de los vecinos de Mykola quería sacar a su madre del pueblo, pero cuando se dirigía a arrancar el coche, explotó en una mina enemiga. Otro vecino murió por un fragmento de proyectil cuando salía del sótano. Los rusos fusilaron también a otros tres conocidos de Mykola.
Mykola también vio los cadáveres de soldados rusos muertos. En particular, vio los de los soldados de Kadyrov (Ramzan Kadyrov) y de buriatos.
Los planes de Mykola para el futuro son reconstruir su casa y seguir viviendo, ser feliz con sus hijos y nietos. Mykola ha despreciado a los rusos ya desde 2015. Tiene una prima que vive en Rusia que en el año 2015 le dijo que las tropas rusas vendrían a Ucrania y lo "protegerían". Tras estas palabras, Mykola dejó de tratar con su prima.
"¡No los considero seres humanos! ¡Son una horda! Son peor que una horda", dice Mykola.
El material fue creado sobre la base de testimonios recopilados por documentalistas del Grupo de Protección de Derechos Humanos de Kharkiv.
These pictures are created by artificial intelligence. They are NOT real. They are illustrations of the stories we tell. Most of these stories could not have been fixed by the camera. At the same time, there is documentary work by hundreds of Ukrainian and international photographers who produce real, and so much painful, documentation of this war. Check photographs by Oleksandr Glyadelov, Maksym Dondiuk, Mstyslav Chernov and Yevhen Malolietka, Andriy Dubchak, Yulia Kochetova, and many others.