La historia de Olena Karpenko de Chernihiv que sobrevivió a las acciones bélicas en la ciudad
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La mañana del 24 de febrero de 2022, Olena se despertó, fue a la cocina y escuchó una sirena. Inmediatamente entendió que no era una sirena de prueba, sino una real. Unos días antes, Olena tuvo un mal presentimiento. Incluso su hijo, que trabajaba en Kyiv, volvió a casa el 23 de febrero.
Unos minutos después de la señal de alarma, Olena escuchó explosiones en algún lugar en la distancia. Despertó a su hijo y le dijo: "Sasha, la guerra ha comenzado". La mujer miró por la ventana y vio gente que salía corriendo de las viviendas vecinas con cosas y niños. Cuando la gente empezó a subirse a los coches, Olena se asustó aún más.
Las explosiones se hicieron más frecuentes. Olena y su hijo reunieron cosas y documentos y bajaron. Junto con sus vecinos, fueron al sótano y comenzaron a organizar lugares para sentarse allí.
Durante los siguientes días, Olena se quedó principalmente en el sótano y solo salía a comprar comestibles. Luego, los proyectiles comenzaron a volar con más frecuencia, destruyeron la infraestructura de las ciudades, bombardearon la central termoeléctica. La luz, el agua y la comunicación móvil desaparecieron. Más tarde, la calefacción también desapareció.
Olena dormía en el sótano casi todo el tiempo, porque era peligroso quedarse en casa en el quinto piso. Estando en el sótano, Olena y sus vecinos escuchaban silbidos: eran proyectiles que volaban y explotaban.

Los aviones enemigos volaban y lanzaban bombas. Olena vio el avión que lanzó una bomba en el estadio Gagarin. El avión simplemente pasó justo sobre su edificio. Las paredes del apartamento de Olena temblaron por la onda expansiva.
Olena Karpenko no tenía planes de irse de Chernihiv, pero su hijo insistió en ello. En el camino hacia el punto de reunión de los autobuses de evacuación, Olena vio el hotel "Ucrania" destruido, la oficina principal de correos, paradas de autobús donde las ventanas habían volado. Por todas partes había destrucción y metrallas dispersas. Era simplemente un espectáculo terrible para una mujer.
Al final, Olena no se fue de Chernihiv en autobús, sino en automóvil juntos con personas desconocidas muy buenas. De camino a Kyiv, Olena vio casquillos de balas y coches quemados. En Kyiv, subió a un tren en dirección a Lviv, aunque no sabía dónde se quedaría allí ni qué haría.
Junto con Olena en el tren viajaba otra mujer de Chernihiv. Le contó cómo su hija y su yerno murieron ante sus propios ojos. El 12 de marzo, la mujer estaba parada en el umbral de su casa cuando una mina enemiga cayó en el patio de su casa en el sector privado. La explosión arrancó a pierna del yerno y este murió de inmediato. La hija de la mujer resultó herida en el estómago y murió más tarde. Los nietos de la mujer recibieron heridas de metralla en las piernas, el pecho y la mandíbula. La mujer tuvo que evacuarse junto con sus nietos lo más rápido posible, dejando los cadáveres de su hija y yerno cerca de la casa.
"Quizás, uno no puede decir tales cosas, pero yo los odio (a los rusos). Creo que toda persona en su sano juicio puede entender las cosas simples: que sus niños, sus hijos, sus maridos vengan y simplemente maten. A nuestros niños, a nuestros hijos, a nuestros maridos...
¿Qué se puede decir? Aún con todo eso, simplemente no son capaces de entender. Tienen el cerebro lleno de toda esa propaganda que han venido escuchando durante ocho años. Incluso mostrándoles Bucha, Gostomel, Irpin, aún no lo creen. ¿De qué se puede hablar con ellos? Simplemente los odio", dice Olena.
El hijo de Olena actualmente está sirviendo en las Fuerzas Armadas de Ucrania, y ella no pierde la esperanza y espera la victoria que sin duda alguna llegará.
El material fue creado sobre la base de testimonios recopilados por documentalistas del Grupo de Protección de Derechos Humanos de Kharkiv.
These pictures are created by artificial intelligence. They are NOT real. They are illustrations of the stories we tell. Most of these stories could not have been fixed by the camera. At the same time, there is documentary work by hundreds of Ukrainian and international photographers who produce real, and so much painful, documentation of this war. Check photographs by Oleksandr Glyadelov, Maksym Dondiuk, Mstyslav Chernov and Yevhen Malolietka, Andriy Dubchak, Yulia Kochetova, and many others.