Historia de Olena Pashynina, que fue evacuada de Kharkiv con dos niños pequeños
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En marzo de 2022, Olena Pashynina, de 29 años, se vio obligada a abandonar Kharkiv con sus dos hijas: Lera, de 5 años, y Sonya, de 4 meses. El esposo de Olena, Vladyslav, sirve en las filas de las Fuerzas Armadas de Ucrania.
Antes de la invasión rusa a gran escala, la familia vivía feliz: con interesantes vacaciones, con la adquisición y reparación de una casa nueva. La hija mayor fue colocada al jardín de infancia y frecuentaba unos grupos infantiles de desarrollo de sus capacidades creativas. La familia Pashynin también tenía un perro. Por desgracia, Olena tuvo que dejar al animal con buenas personas en Poltava, ya que sería muy difícil para la mujer irse al extranjero con dos hijos y un perro.
En la noche del 23 de febrero, Olena y su esposo discutieron la situación en el país. Teniendo en cuenta el hecho de que Vladyslav sirve bajo un contrato en las Fuerzas Armadas de Ucrania, le dijo a Olena: “Mañana llevarás tú a la hija al jardín de infancia, porque debo estar al trabajo día y noche”.
La mujer se indignó, porque le costaba llevar a su hija mayor al jardín de infancia traendo consigo la bebé. Esto requirió mucho esfuerzo. En ese momento, Olena no imaginaba la posibilidad de una invasión rusa.
Olena trataba de convencer a su esposo que las amenazas del presidente ruso eran una especie de engaño, que Ucrania es un país asolado por el pánico, que nada de eso sucedería, porque en el siglo XXI todo se resuelve con palabras. A lo que Vladyslav dijo: “Sí, bueno, espero que tengas razón, pero, por favor, haz tu maleta”. La mañana del 24 de febrero, Olena y su esposo se despertaron con explosiones y una llamada telefónica. Llamó el padre del hombre y dijo que Saltivka estaba siendo bombardeada. Olena se apresuró a despertar a su hija mayor y comenzó a hacer la maleta.
Entonces Vladyslav recibió una llamada y fue llamado al trabajo. Olena se quedó sola en casa con dos niñas. Su suegra de Olena y su hermana acudieron a la mujer para que ella no tuviera tanta ansia.
Al principio, la familia no bajó al sótano. Aunque oían el cañoneo de “Grad”, se quedaron en casa. Pero cuando, al tercer día de la guerra a gran escala, oyeron el sonido de aviones, esto fue mucho más aterrador. Desde entonces Olena y sus familiares comenzaron a esconderse en el sótano, aunque allí hacía mucho frío y éste no fue apto para la vida.
“Al sexto día de la guerra, me di cuenta de que estar en casa era muy peligroso. Me di cuenta de que era posible que un día mis hijos y yo no nos despertáramos. Aquel día, mi esposo pasó un momento por la casa porque los voluntarios de Defensa Territorial estaban distribuyendo pañales a todos los necesitados, y nosotros estábamos en esta lista. Estábamos en la cocina y escuché un fuerte grito “¡¡Al suelo!!!”. Así es como llegamos a conocer avión de caza “Su”, - dijo Olena.

El avión de caza estaba volando directamente sobre la casa de Olena. Por miedo, la familia se escondió debajo de la mesa. “Fue un rugido tan infernal, un sonido tan loco de este avión, que nosotros nos abrazamos con tanta fuerza- que cada uno recibió un moretón en su brazo. Pero luego nos levantamos, el esposo explicó que cosa era, y entonces entendimos que la guerra no sería como antes, adquirió otro carácter”, - dice la mujer.
Cuando Olena y sus hijas se escondieron en el sótano nuevamente durante el bombardeo, cuando ella lloraba y temblaba por el ruido del avión, la mujer entendió que tenía que irse de Kharkiv. Su suegra no la apoyó entonces, porque creía que ir por la ciudad bajo fuego de artillería era un suicidio. Luego se hicieron más frecuentes los casos en que la gente moría simplemente tratando de salvarse.
“Nunca me consideré una persona fuerte, pero en aquel momento vi que tenía un propósito. Salí del sótano y comencé a preguntarles a mis amigos quién podría ayudarme. Por fortuna, tengo un círculo de comunicación muy grande: la gente me ayudó mucho en el camino de Ucrania a Alemania”, dice Olena Pashynina.
Al principio, Olena y sus hijas llegaron a Poltava, a una conocida con la que hacía tiempo había estudiado en la universidad. El voluntario Dmytro, asistente del esposo de Olena en la Defensa Territorial, los llevó allí. Al salir de Kharkiv, la mujer vio numerosas destrucciones de la ciudad. Entonces la invadió un sentimiento de odio y desesperanza. En lugar de las dos horas habituales, la familia tardó 15 horas en llegar a Poltava.
En Poltava, Olena decidió que, por la seguridad de las niñas, debería irse al extranjero. Junto con otras familias, tardaron cuatro días en llegar a la frontera húngara. Desde allí, Olena y sus hijas llegaron a Múnich, donde ya las esperaba su amiga Olga.
Elena pasó dos días en Munich, en la casa de Olga, y finalmente se instaló en la ciudad de Bad Tölz. Una familia alemana de dentistas, que tiene su propia clínica, ofreció a Olena y a sus hijos hospedarse en la sede de su clínica. La mujer aceptó la oferta.
Elena está sinceramente agradecida con los voluntarios y las personas amables que la ayudaron en el camino para evacuar al extranjero y le proporcionaron todo lo que necesitaba en Alemania. Ahora la mujer recibe ayuda psicológica y sueña con regresar a su ciudad natal de Kharkiv. El esposo de Olena, Vladyslav, resultó herido en la guerra y actualmente está en tratamiento.
El material fue creado sobre la base de testimonios recopilados por documentalistas del Grupo de Protección de Derechos Humanos de Kharkiv.
These pictures are created by artificial intelligence. They are NOT real. They are illustrations of the stories we tell. Most of these stories could not have been fixed by the camera. At the same time, there is documentary work by hundreds of Ukrainian and international photographers who produce real, and so much painful, documentation of this war. Check photographs by Oleksandr Glyadelov, Maksym Dondiuk, Mstyslav Chernov and Yevhen Malolietka, Andriy Dubchak, Yulia Kochetova, and many others.